domingo, 11 de diciembre de 2011

CABARET (EE.UU., 1972)


FICHA TÉCNICA  y SINOPSIS:
DIRECCIÓN: Bob Fosse. INTÉRPRETES PRINCIALES: Liza Minnelli, Joel Grey, Michael York, Helmut Griem, Marisa Berenson. CANCIONES: John Kander y Fred Ebb. COREOGRAFÍA: Bob Fosse.
 Berlín, años 30. El partido nazi domina una ciudad donde el amor, el baile y la música se mezclan en la vida nocturna del Kit Kat Club. Un refugio mágico donde la joven Sally Bowles y un divertido maestro de ceremonias hacen olvidar las tristezas de la vida.

BREVE COMENTARIO:
El único motivo por el que me hubiera gustado saborear las mieles de la fama se basa en que, llegado el caso, algún periodista, al plantearme el conocido como cuestionario Proust, me preguntara por el título de la película que me llevaría a una isla desierta, y así poderle responder, henchido de satisfacción y gozo: ¡CABARET!
Comentar los valores de este film en el apartado ad hoc de este blog me da un pudor enorme. Siento como si me pidieran que pregonara a los cuatro vientos las excelencias de la persona amada. Pienso que el amor se compone de un 90% de elementos subjetivos, y un 10% de objetividad, por lo que siempre puede haber quien pensara sobre mis valoraciones de “Cabaret” que no es tan maravillosa película como yo creo, que no es la obra maestra de Bob Fosse, que John Kander y Fred Ebb tienen partituras y letras mucho mejores, que ya quisiera Liza Minnelli brillar a la altura de su madre, etc., etc. Y yo no podría soportar ninguna afirmación en semejantes direcciones. Porque “if you could see it through my eyes”, también os enamoraríais de ella.

CARTELES Y PROGRAMAS DE MANO DE LA PELÍCULA




PRINCIPALES NÚMEROS MUSICALES

Tampoco en este apartado relativo a los principales números musicales del film voy a realizar ningún comentario valorativo (por las razones ya comentadas). Así que, para que las maravillosas escenas no aparezcan en el blog como una fría sucesión de imágenes, intercalaré entre unas y otras una serie de curiosidades y anécdotas diversas relativas al film.

Comenzamos por el final: el famosísimo tema “Cabaret”. No words.

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 “Willkommen”.  La película obtuvo ocho premios Óscar en 1972 (Director, Actriz principal, Actor de reparto, Fotografía, Montaje, Dirección artística, Sonido, Banda sonora adaptada) más dos nominaciones (Película y Guión adaptado). Curiosamente, a pesar de ganar casi todos los premios principales, no logró el Óscar a la mejor película, que se lo arrebató “El padrino”, de F. F. Coppola. ¿Decisión justa o injusta? The answer is blowing in the wind.


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“Money”.  El novelista inglés Christopher Isherwood, recién finalizados sus estudios universitarios en Cambridge en 1931, viajó a Berlín, donde vivió los años del ascenso nazi mientras daba clases de inglés. De esta experiencia surge una especie de memoria novelada que tituló “Adiós a Berlín”. Con algunos momentos de la citada obra, el dramaturgo americano John Van Druten confeccionó una obra teatral que con el título de “I’m a Camera” sería llevada al cine en 1955 con las actuaciones de Julie Harris (que la había representado en la escena), Laurence Harvey y Shelley Winters. De esta película nacería el musical escénico “Cabaret”, escrito por Joe Masteroff (con canciones de la pareja Kander y Ebb), y sobre el que se basaría Bob Fosse para realizar la película. ¡Cuando menos, es curioso todo el recorrido seguido hasta el resultado que hoy analizamos!

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“Mein Herr”.  Uno de los grandes aciertos del concepto fílmico de Bob Fosse en relación al teatral en el que se basaba, residió en la supresión en la película de todos aquellos números musicales que no tenían como referente la actuación escénica en el Kit Kat Club. Con ello, aparte de acentuar el paralelismo entre lo lírico cantado y las vivencias narradas, eliminaba inteligentemente el extendido argumento para rechazar las películas musicales y que se basa en considerar absurdo el hecho de que los actores de las mismas se pongan a cantar de pronto y sin venir a cuento.

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“Maybe This Time”.  Bob Fosse quedó tan impresionado con Liza Minnelli tras dirigirla en la película, que confeccionó un programa destinado a ser emitido por televisión (“Liza with a Z”) con el que ganó un premio Emmy. Como anécdota cabe señalar que Bob Fosse se convirtió en el primer director de tres distintos premios al mejor director en el mismo año: el Oscar por “Cabaret”, el Emmy por “Liza with a Z”, y el Tony de teatro por “Pippin”. Se cuenta también que fue el gran director de cine Vincente Minnelli, padre de Liza, quien diseñó el especial peinado y el peculiar maquillaje que luce la actriz durante la película (y que desde ese momento se convirtiría en una de las notas de identidad del film)

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“Two Ladies”.  En uno de los aviones que estrellaron en EE.UU. los terroristas del 11-S viajaba la hermana de Marisa Berenson, la actriz que interpreta a la rica judía en “Cabaret”. Se llamaba Berry Berenson y había estado casada con el actor de “Psicosis”, Anthony Perkins.

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“Tiller Girls”.  Un ejercicio curioso consiste en comparar, si se tiene el DVD de la película, la traducción al castellano propia del momento en que fue estrenada, y la realidad de lo dicho en inglés. La mano de la censura franquista fue muy amplia y existen notables diferencias. Aprovechamos también para recordar que en su estreno, “Cabaret” fue mermada de varias escenas. Sirva como ejemplo aquella en la que Michael York acude a los lavabos y observa atónito cómo un travesti comparte junto a él los urinarios; y  también el paso de la oca que se coreografía al final de la escena que podemos ver a continuación.

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“If You Could See Her Through with my Eyes”.  Frases míticas del film:
“Definitivamente, el azul es tu color”
“Sofisticadas”
“¡Por favor, no seas tan británico”
“En Berlín hoy surgen extrañas amistades. Hay personas de un solo amigo. Hay otras de dos…”
“Si todos los judíos son banqueros… ¿cómo pueden también ser comunistas”
“Aquí la vida es hermosa, las mujeres son hermosas, hasta la orquesta es hermosa”
“Si la vierais con mis ojos no diríais que es … judía”


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BONUS DE REGALO (Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid)

En Ceuta, una tarde de invierno del recién inaugurado año de 1973, - tal vez un viernes o, a lo sumo, un sábado-, fui con mis padres al por aquel entonces mejor cine de la ciudad, el hoy desaparecido Cine África, que contaba con una gran pantalla adaptada al formato Todd-AO, un inmenso patio de butacas y un sistema de sonido de gran calidad, inimaginable en una pequeña ciudad como era la Ceuta de aquellos años.
Ese día se estrenaba “Cabaret”, y a pesar de mis súplicas para poder asistir a la primera sesión, la de las 4 de la tarde (tal era mi ansiedad por ver la película), la inevitable y diaria costumbre de la siesta de mi padre desbarató mis deseos y llegamos al cine unos quince minutos antes de que acabara la primera proyección.
Tras sacar las respectivas entradas, todos  esperábamos en el inmenso vestíbulo de entrada a que salieran los afortunados espectadores que habían sabido vencer los rigores de la siesta para poder presumir de ser los primeros en ver la película de la que tanto se hablaba por aquellos días en el país.
Como yo no quería ver sus caras ufanándose frente a la mía, y estaba muy dolido y extremadamente impaciente, decidí entrar en la sala de proyección -aún a oscuras pues a la película le quedaban varios minutos para finalizar- y esperar a mi familia dentro. Por aquel entonces se efectuaba la entrada al patio de butacas por debajo de la pantalla. Sonaban los últimos acordes del tema final de la película cuando abandoné la luminosidad del hall para introducirme en la mágica sala, y al volverme hacia la pantalla, enorme y gigante (pues me encontraba justo debajo de ella), vi a la Diosa Liza frente a mí, extendiendo sus brazos mientras innumerables haces de luz salían de entre sus dedos al rítmico compás de una canción que cambiaría mi vida a partir de ese instante, y que decía: "Life is a Cabaret, old chum, / Only a Cabaret, old chum, / And I love a Cabaret".
Hay momentos de inflexión en la vida de las personas que marcan un Antes y un Después. Ese fue, para mí, uno de ellos, y tal vez de los más importantes.


El Cine África -treinta y cinco años después del estreno de “Cabaret”, y a punto de ser demolido-, aparece en la foto superior cual triste ballena varada en la playa esperando su fin. La que se anunciaba como “la mejor sala del norte de África” hoy ya no existe: sólo queda el recuerdo de los buenos momentos que nos proporcionó. Este blog sobre las películas musicales no existiría sin él, y quien les habla no sería el mismo. Le estaré siempre agradecido. Y aunque no tuvieran tanto lujo en cuanto a moderneces arquitectónicas y tecnología avanzada, vaya aquí también mi sentimental homenaje a los igualmente desaparecidos (o reconvertidos) Cinema Apolo, Cinema Cervantes, Cinema Terramar, Cinema Astoria, y las terrazas de verano A (de África) y B (El Cortijo). Mi infancia son recuerdos ... de aquellos cines de Ceuta.



Cine Apolo

Cine Cervantes

Cine Terramar

Cine Astoria

Cine Avenida


Terraza Cortijo

9 comentarios:

  1. Contra... que se me salta una lágrima. Chapeau, y un brindis por tantas veces que leímos juntos aquello de "Se prohibe prorrumpir en gritos y silbidos. Los contraventores de esta orden serán rigurosamente sancionados". Quizás en esos cines de Ceuta no sólo aprendiste a amar al cine, sino también la riqueza del idioma.

    Carlitos

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  2. Detén el momento. Ese momento tuyo lo acabas e hacer mío, y te lo agradezco. También te agradezco esas fotos impagables de esos cines desaparecidos. Sueños en ruinas.
    Yo no tuve la suerte de ver el estreno de Cabaret en cines, por mi cortísima edad!!! Así que me tocó disfrutarla en la tele. Pero de alguna manera también me empujó un poco más a ser lo que soy.
    Esto no es una película. Esta es La Película. Bob+Liza+Grey+Kander+Ebb
    ¿Alguien da más? Pocas coreografías se han filmado mejor en la historia del cine musical.
    Oye, y no nos olvidemos de Michael York, uno de mis primeros amores platónicos. ¿Y Marisa Berenson? Es también una de esas pocas versiones que han conseguido superar con creces al musical del que proceden.
    En la magnífica biografía de Bob Fosse (Martin Gottfried) se narra en tiempo real la epopeya que significó hacerla realidad. Im-prescindible!

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  3. No sabes como te agradezco este post, mi aventura con Cabaret comenzo en un cine de Oviedo y a partir de entonces la seguí durante toda su trayectoria por los cines de mi región domingo a domingo, es quizas la pelicula que mas veces haya visto y el sentimiento que expresas en tu comentario y en los cines de tu infancia me hacen recordar la mia. Gracias un abrazo emocionado de alguien que comparte tus emociones.

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  4. Muchas gracias por vuestros comentarios. Me abruman un poco, aunque me satisface saber que hemos compartido una emoción. Ya lleva muchas entradas el blog, y en todas he procurado seguir la misma tónica información-comentario personal. Pero CABARET no es, como señalo en el post, una película más. Es LA PELÍCULA. Y por ello requería un tratamiento distinto, más íntimo, más subjetivo, más peculiar. De ahí que el apartado del Pisuerga lo haya planteado como una digresión/regresión al momento de mi vida en que apareció la película.
    Txema: también me pasó como a ti. No lo cuento en la entrada (pues no quería alargarla todavía más), pero desde al día siguiente del estreno que narro, volví al cine (esta vez a las 4 de la tarde) y vi la película dos sesiones seguidas. Y estuve haciendo lo mismo durante la semana que duró en cartel. Me la sabía casi de memoria. Y todos los años, en las vacaciones de Navidad la vuelvo a ver. Así que, si hacemos cuentas, sabe Dios la de veces que he visto la película. Es curioso que un mismo sentimiento sea compartido de maneras semejantes en la distancia y en el tiempo.
    Ángel: ¡eso es lo malo que tiene el que seas más joven que yo: que no pudiste ver Cabaret en pantalla grande! Por cierto, antiguamente, cada equis tiempo, reponían películas famosas en las salas de cine (no me refiero a las Filmotecas). ¿Por qué se habrá perdido esa buena costumbre? Nos permitiría volver a Manderley (¿verdad Txema?) o al Kit Kat más a menudo y con el placer de la pantalla grande.
    Carlos: te ha faltado recordar lo del ambigú, palabra que tanta gracia nos hacía de pequeños.

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  5. Después de lo dicho anteriormente, creo que huelga decir nada más. De la película de referencia en cine musical para muchísimas persona, creo que no es necesario añadir nada.

    Me ha llegado especialmente el recuerdo a los cines que perdimos, como decía Chaves Nogales en "La ciudad". Todavía recuerdo los cines que había en Triana, tanto de invierno como de verano, y muchas salas que se han perdido para convertirse en supermercados, bloques de pisos, o cualquier otra cosa.

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  6. Fernando, qué bello libro el de Chaves Nogales. Aún recuerdo lo que me emocionó su lectura. Y esa visión tan suya y personal de Sevilla.
    La desaparición de los cines de nuestra infancia y adolescencia es de las pérdidas materiales que más dolor me han producido. Por eso este pequeño homenaje (y que me ha servido para recuperar las imágenes de los cines del recuerdo). Busca en internet los tuyos, y guárdalos en algún archivo. Así, al menos, los seguirás teniendo presentes.

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  7. Hablando de reposiciones recuerdo una en Madrid sobre el año 79/80 en una copia hinchada a 70 milimetros en verano que eran cuando lo solian hacer, tengo que decir que la imagen no era demasiado buena, el sonido estaba en 6 pistas y era una maravilla.Voto por lo que dices de las reposiciones, en el cine de mi pueblo en Asturias con mis 14 años vi El Mago de Oz, Gigi y mas maravillas, y el la Filmoteca en Madrid una copia infecta, rayada hasta el aburrimiento de My Fair Lady, recuerdo el comentario de una niña que estaba detras con su madre "Mamá la que tenemos en casa se ve mejor" Un abrazo

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  8. Qué nombres, Ismael: África, Cervantes, Terramar, Astoria... Y qué recuerdos. Es verdad que nuestras vidas no serían las mismas si les descontamos la maravillosa contribución que el cine les ha proporcionado. Quizá esa sea su grandeza.

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    1. Cines de sesión doble, maravillosa sesión doble, y el Todd-Ao, y terrazas de verano con aroma de dama de noche y lagartijas sobre la blanca pantalla. Y programas de mano que aún atesoro. Y tardes de domingo, eternas tarde de domingo. ¿Por qué entonces eran tan largas? Eso tienen la nostalgia y la grandeza de las que hablas.

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